Los primeros veinte mil

Cuando llegué a Santuario viví dos semanas especiales. Por un lado, despedí a un sacerdote amigo, el padre Christian Juárez, a quien acompañé antes en el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Recuerdo bien cómo durante algunas semanas en Barrano tuve que asumir algunas Misas de la noche para que él pudiera seguir unas clases acerca del uso de redes sociales en la evangelización. Fruto de esas clases fue la implementación de las redes del Santuario y la promoción de las actividades parroquiales por los medios modernos. Debo decir que no me interesé mucho en el tema, pero padre Christian siempre compartía conmigo sus objetivos, proyectos y buenos deseos en el uso de las tecnologías de la comunicación. Yo con gusto le acompañaba en todos los emprendimientos porque esa es la principal misión de los vicarios parroquiales, para convertirnos en los primeros colaboradores de los párrocos en beneficio de la comunidad parroquial. Posteriormente, ya en la parroquia de surco, el padre consolidó la Comisión de Comunicaciones, con un delegado de cada grupo parroquial. Y así dejaba él las comunicaciones del Santuario.

Decía al comienzo que me tocaba despedir a padre Christian y a la vez dar la bienvenida a Padre Carlos Rosell, el tigre de tigres, doctor de doctores, gran sacerdote, pero de otras características, no precisamente digitales. Entendí entonces que sin haber puesto atención antes al tema de las comunicaciones, ahora debía continuar el proyecto que el Santuario de Surco, mi nueva parroquia, implementaba progresivamente.

Al llegar al Santuario del Señor de la Misericordia, encontré a un equipo de comunicadores involucrados en la tarea virtual, pero con el paso del tiempo necesitaba un reordenamiento y un nuevo impulso. Recuerdo bien que una de las primeras peticiones que presenté a padre Rosell, fue acompañar a la Comisión de comunicaciones, petición que padre Carlos apoyó desde el primer momento hasta nuestros días.

En noviembre del 2018 nuestra fanpage contaba con seis mil likes. Al comienzo de la pandemia éramos casi trece mil. Y he comprobado ayer, que hemos llegado a los veinte mil likes. Estoy seguro que así se manifiesta el seguimiento de quienes han encontrado en nuestra red social un auxilio para vivir la fe, sobre todo en tiempos de coronavirus.

Aunque estamos en circunstancias difíciles y somos conscientes de las situaciones que vivimos, de precariedad, limitación y enfermedad, quisiera reconocer en este significativo número el buen trabajo del equipo de comunicaciones del santuario, el cual está conformado principalmente por laicos de nuestros grupos parroquiales, de todas las edades.

No somos lo más entendidos, ni los expertos en tecnologías modernas de comunicación, pero nos mueve el deseo de compartir con los demás lo mucho que hemos recibido de nuestro Señor de la Misericordia. Para el mundo la motivación personal no es suficiente para conseguir el profesionalismo comunicacional. En cambio, para los comunicadores católicos el deseo de hacer apostolado es lo que le da sentido al trabajo. Es decir, no buscamos solamente los likes de los seguidores, sino sobre todo el like del Señor, quien ha sido inmensamente bueno con nosotros.

Quisiera señalar que la clave para crecer en este tema es contar con la participación de todos. No hemos hecho focus group, ni seguimos conceptos propuestos por un think tank. No tenemos una estrategia de comunicación cerrada al criterio de una sola persona. Tenemos iniciativas, las ordenamos y las apoyamos todas lo mejor que se pueda. Es cierto que a juicio de entendidos a veces nos desordenamos, pero el respeto a las diferencias y el propósito de avanzar juntos en la tarea apostólica de nuestro tiempo, el deseo de trabajar agradando a Dios, se convierte en el camino seguro para perseverar.

La fan page es una de nuestras herramientas. También desarrollamos la página web, y la cuenta de Instagram para los más jóvenes. Ahora hemos proyectado comenzar en Youtube. Definitivamente al margen de la cuarentena, el camino digital no tiene marcha atrás, y de aquí en adelante iremos mejorando nuestro esfuerzo por acercar las actividades del santuario a quienes no pueden venir a acompañarnos.

Un vivo agradecimiento a todos los que forman parte del equipo de comunicaciones y nuestras oraciones para todos los seguidores. Quedamos abiertos a recibir todas las sugerencias constructivas. Y confirmamos nuestro compromiso en favor de la tarea evangelizadora, acaso ejercicio de la misión profética de los creyentes.

Que Dios les bendiga, y les haga sentir el calor misericordioso de su divino corazón.

Ánimo, bendiciones.

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